SOCIEDAD Y DERECHO

Silvia Riol Albiac

Psicóloga y asesora

03/04/2020

La sociedad, tal como se concibe en el mundo occidental no puede existir sin un conjunto de normas que la regulen y ordenen en sus diferentes ámbitos. Así, el Derecho es un sistema de normas donde se encuentran ordenadas jerárquicamente las distintas clases de leyes. Y los principios generales del Derecho son los pilares en los que se fundamentan estas normas. Principios que se definen como construcciones intelectuales o ideales jurídicos que sirven para recordar la finalidad de las normas y su interpretación. Al tiempo que llenan los vacíos legales cuando estos se producen. Hay una máxima de Cicerón que dice: “Donde hay Sociedad, hay Derecho”.

Desde que se decretó el estado de alarma el nivel de incertidumbre se ha disparado en nuestras vidas y en nuestra sociedad.  La amenaza a nuestra salud y al colapso del sistema sanitario nos obliga a estar confinados en nuestras casas. A excepción de los servicios esenciales, La actividad administrativa, laboral, y  profesional del país está paralizada. O en su defecto, ralentizada. Una situación de excepcionalidad que perjudica enormemente la actividad profesional en todos los órdenes.  Un paréntesis que obliga a muchos profesionales a renunciar a su medio de vida y a intentar ubicarse de nuevo, en medio del caos.

 

Obligaciones a las que están sometidos y Derechos a los que pueden acceder

 

En estos días son muchos los Autónomos, Pymes, trabajadores y  particulares  que necesitan ser asesorados por su gestor o su abogado. La interpretación y aplicación de las normas contenidas en los nuevos Decretos Leyes les afectan sobremanera. Y no resulta fácil reducir a lo esencial la maraña burocrática y legislativa contenida en esos decretos. Cuestiones formales relativas a los plazos, aplicación, cobertura, requisitos y prestaciones. Obligaciones a las que están sometidos y derechos a los que pueden acceder. En definitiva, necesitan informarse de forma fiable para poder elegir la mejor opción y tomar decisiones. Decisiones que afectarán a su situación familiar, laboral, empresarial, patrimonial o jurídica.

El hecho de estar confinados en casa puede aumentar la sensación de mayor indefensión, impotencia y abandono. Por ello,  el refuerzo de la comunicación a través del teléfono y los canales telemáticos es fundamental. En el plano legal y jurídico son muchas las preguntas que nos hacemos en estos días. Y lo cierto es que, como profesionales, no podemos dar respuestas a todos  los interrogantes planteados. Especialmente cuando unos colectivos profesionales quedan desprotegidos frente a otros de forma arbitraria.

Recordar que las medidas decretadas quedan acotadas al tiempo que dure el estado de alarma. Y no tenemos certeza de cuándo va a terminar. Lo que sí sabemos es que tienen un carácter excepcional ante la contingencia de la pandemia del Covid-19. Y que son unas normas de excepción en las que se restringen nuestros derechos temporalmente. El estado de alarma no exime al gobierno de responder de sus actos ante la justicia.

 

En esta ocasión, por dura que sea la travesía, no estamos solos

 

Me preguntaba estos días cómo se puede transmitir seguridad y confianza de forma realista. Porque el optimismo sin fundamento puede generar mayor frustración cuando salgamos de nuestro encierro. Pero recrearnos en el pesimismo, tampoco es una opción. Más aun, cuando existe el riesgo de aumentar el bloqueo y anular toda esperanza.

El hecho de que todos estemos en el mismo barco, sometidos a las mismas incertidumbres, constituye nuestra más valiosa fortaleza. En esta ocasión, por dura que sea la travesía, no estamos solos. Todos estamos expuestos a las mismas amenazas. A los mismos daños materiales e inmateriales. Que se genere este denominador común, nos da fuerza para afrontarlo. Estimula un sentimiento de solidaridad para unirnos y sumar voluntades.

También para apoyarnos y actuar colectivamente. Cada uno desde nuestro ámbito profesional. Puede que estemos aislados y distanciados físicamente, pero no estamos aislados socialmente. Ni podemos estarlo. Tenemos el tiempo y la fuerza suficiente para conectarnos, compartir e intercambiar información. Para edificar las bases en las que queremos que se fundamente nuestra sociedad en el futuro. Para ubicarnos en el lugar en el que queremos estar.

Y la mejor aliada que tenemos para ello es la dama de la Justicia. Con su ayuda deberemos equilibrar los platillos de la balanza entre el Estado y la Sociedad Civil. Justicia administrada con equidad, razón, objetividad e imparcialidad. Confiemos y hagamos realidad la máxima de Cicerón: “Donde hay Sociedad, hay Derecho”. Hay Justicia.

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